El camino del amor
Foto por Francesco Perego Está lloviendo. Toda esta semana ha estado así el clima. Llueve desde la madrugada y no se detiene hasta ya entrada la tarde. El sol se asoma tímidamente justo antes de acostarse en el horizonte y la noche arremete con vientos fríos, como si fuera diciembre. Pero estamos en marzo. Me cuesta levantarme con el clima así. El sonido de la lluvia cayendo y repiqueteando en el techo, aunado a la baja temperatura, casi me adhieren a la cama, pero el día empieza y no puede una defraudarlo. Tengo cinco años de vivir en medio de este hermoso bosque y esta es la primera vez que me toca un marzo lluvioso. Mis amigos me cuentan que antes, hace un siglo o más, era usual que lloviera en marzo, porque este valle era mucho más húmedo y de verdes más profundos, pero con el calentamiento fue reduciéndose el tiempo de lluvias. Seguramente tiene que ver con La Partida. Ahora, con tan pocas personas que quedamos en el planeta, supongo que es lógico que la naturaleza se vaya...