Una piedra en el camino


*Para Karo con mucho cariño. Esto pasará y saldrás fortalecida. Ten confianza en vos misma.*

Como dice la famosa ranchera, "una piedra en el camino, me enseñó que mi destino, era rodar y rodar". Maravilloso como José Alfredo Jiménez sintentizó el sentido de la vida en una sola canción. Ya veo por qué Chavela Vargas lo consideraba su maestro de vida... bueno, también por el tequila en el Tenampa, pero eso es un detalle menor.

Lo cierto es que la vida está llena de piedras en el camino. No es que nos las ponga a propósito, no se trata de que tenga un problema personal con uno y por eso le descarga la vagoneta de piedras solo en nuestro camino. Las piedras tienen el nombre y el apellido de cada quien, son las apropiadas para nosotros, para nuestro camino personal, para que crezcamos como personas y seamos cada vez mejores.

Es difícil entender que las piedras no son nuestros enemigos, sobre todo cuando las piedras nos caen encima. No es fácil que alguien con un cáncer terminal reconozca al monstruo que le carcome por dentro, como un maestro en el camino, sobre todo mientras sufre que le rosticen la piel en radioterapia o que le envenenen cada célula del cuerpo en la quimio. Pero cuando las cosas pasan - y si pasan - tenemos la oportunidad de analizar lo que sucedió con la cabeza fría y encontrar las enormes enseñanzas que nos dejó la piedra, enseñanzas cuyo tamaño va en función del tamaño de la piedra que superamos.

Por eso, cuando pasamos por dificultades, por periodos en los que no hay forma de ver una luz en el horizonte, por escollos que parecen interminables, detengámonos un momento, respiremos profundo y recordemos que esto pasará y que saldré fortalecido como una mejor persona.

Al final la vida no es el cúmulo de tus posesiones, sino el cofre que contiene tus experiencias.

Obsequio a Karo, por su valentía frente a los obstáculos de la vida.
© Esta historia es propiedad de K.A.M.
    Escrita el 10 de julio del 2020.

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