Joe Black
Si la muerte te visitara hoy por la noche, ¿qué le dirías?
Asumiendo que no venga con su guadaña directo a por mi cabeza, me encantaría tomarme un cafecito con ella o él. Me encantaría conocerlo, saber de su trabajo, de las miles de millones de anécdotas que debe tener para contar y que supongo nunca tiene a quién contárselas.
Me encantaría preguntarle si el cuento de Uvieta de Carmen Lyra (puede leer el cuento aquí), tiene alguna relación con un hecho real... me encantaría saber lo que la muerte habrá pensado, de quedarse atrapada en el árbol y no poder moverse hasta que Uvieta se lo permitiera. No creo que le hubiese gustado nada.
No podría dejar de pensar en la relación que puede tener con Caronte y si como el lúgubre barquero al servicio de Hades, podía transportar almas en ambos sentidos, o si solo se lleva las almas al más allá. Si esta es la forma en que opera, cómo sucedió lo de Lázaro, ¿hay otro espíritu encargado de las resuscitaciones?, de haberlo, supongo que tiene mucho menos trabajo y vive mucho más feliz.
Tendría que preguntarle su edad, no es que sea un chismoso que juzgue a la gente por las canas que carga, pero tengo serias dudas de la forma en que se maneja un espíritu aparentemente inmortal, en las líneas temporales de la creación. Definitivamente si alguien puede ser un experto en viajes interespaciales o intertemporales, es la muerte.
Y bueno, para no atrasarlo mucho, porque me imagino que tendrá muchísimo trabajo, me gustaría saber cómo uno le avisa que ya está listo para morir, porque estoy seguro de que, como decía mi abuelita, uno no se muere la víspera, así que el momento de nuestra muerte, no lo decide la muerte. Talvez me equivoque, asi que mejor salir de dudas.
Satisfechas mis dudas más importantes, porque si nos quedamos aclarando dudas, la pobre muerte quedaría peor que con Uvieta, iniciaría el viaje al que me lleve. No puedo decir que he hecho todo lo que quiero hacer, pero lo que he hecho ha sido importante para mi. Incluso las peores equivocaciones. Me siento satisfecho con mi vida y no sentiría angustia de dejar lo que tengo. Mi gente amada no sería una mortificación a la hora de la muerte, porque se que los vínculos que nos unen, trascienden la experiencia física y pertenecen a los mundos trascendentes en los que seguiremos vinculados, para siempre y por siempre. Así que, querida muerte, a lo que vinimos, vamos pa'lla.

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